
¿Y para qué?, se preguntarán algunos de ustedes. Para poner en un brete a las mujeres que utilizaran la máquina expendedora y que éstas se vieran forzadas a solicitar ayuda, a ser posible masculina, o que algún hombre, viéndolas en apuros, se acercara ofreciéndoles su ayuda.
¿El propósito de la campaña? Acercar a hombres y mujeres sin necesitar de concertar citas formales y ayudar con algo de suerte a prender la mecha del amor. Quién sabe, quizás algún día las parejas formadas a raíz de esta inusual campaña puedan decir que en realidad “todo comenzó con una Coca-Cola”.
La campaña lleva el sello de la agencia Leo Burnett.
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