
En un entorno en donde los nuevos inversionistas sustituyen el consejo de asesores y empresas financieras por el de amigos y conocidos en redes sociales, la pregunta de cómo ganar la confianza de este segmento -cuyos activos crecen cada día- puede ser definitiva para la continuidad del sistema financiero tradicional.
El estudio ‘Generación D: Un segmento de inversionistas emergentes importante’, elaborado por la consultora internacional Accenture, entrevistó a más de 500 Millennials –jóvenes con edades comprendidas entre los 21 y los 30 años-, para conocer cómo toman decisiones financieras. Los resultados revelan que invertir y heredar son prioridades populares y cada vez más sociales entre ellos.
México es un país donde los Millennials suman varias decenas de millones, por lo que definir una tendencia de inversión entre un grupo tan vasto, resulta difícil. No obstante, el estudio se centró en conocer mejor el comportamiento financiero de jóvenes que utilizan internet y redes sociales al menos una vez a la semana y que ya pagan una hipoteca o planean comprar casa en los próximos tres años.
A partir de esas características, los analistas de Accenture han concluido que cuando los Millennials estudian una inversiónm suelen recurrir a diferentes fuentes de información (44%), entre ellas redes sociales, servicios de consultoría financiera especializada, amigos, familiares y medios de comunicación en línea, entre otros.
“La generación Millennial sin duda representa una gran oportunidad para las empresas de servicios financieros, sin embargo es necesario estar atento a lo que los nuevos y futuros inversores desean; enfocado en crear experiencias personalizadas a través de canales digitales”, asegura Martín Folino, director la práctica de Consultoría para Servicios Financieros de Accenture México.
Así, el estudio pretende ayudar a empresas de servicios financieros a comprender mejor a los nuevos inversores. Los datos que arroja indican que casi seis de cada 10 Millennials buscan asesoría financiera profesional, pero sólo cuatro de cada 10 recurren a algún asesor financiero. En cualquier caso, el apetito por incrementar los ahorros o el patrimonio heredado es frecuente entre un 45% de los encuestados, que aseguró sentirse interesado en “aprender a invertir”.
Con base en estos datos, es posible concluir que muchos Millenials ya cuentan con suficientes activos para invertir, que esa realidad se corresponde con sus deseos de aprender a hacerlo, pero que a la hora de contratar servicios financieros sólo una fracción de ellos lo hace a través de un asesor tradicional. Llama la atención el caso específico de los Millennials estadounidenses encuestados, de los que un 77% asegura que ya invierte en algún tipo de activo, pero sólo un 22% lo hace a través de un profesional financiero.
¿Desconfianza en los bancos e intermediarios, como producto de la peor crisis económica global en décadas? ¿Rechazo al pago de comisiones que después se transforman en bonos multimillonarios, para los directivos del sistema bancario? ¿Qué es lo que frena a los Millennials a la hora de acercarse a las instituciones financieras? Responder a esta pregunta puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de bancos, casas de Bolsa y fondos de inversión, entre otras empresas financieras, pero la respuesta no es simple.
“Los Millennials son los inversionistas del futuro; los asesores financieros tendrán que evolucionar con esta generación”, declara Folino. Sin embargo, la tarea a la que se enfrentan los asesores financieros pasa por recuperar la confianza de los jóvenes en un sistema financiero todavía endeble por la crisis, lo que no será fácil, sobre todo cuando abundan fuentes de información gratuitas y las plataformas de autoservicio de inversión online se multiplican.
Así, entre las recomendaciones de los consultores de Accenture hacia los asesores financieros, para ayudarlos a adaptar su oferta de servicios a las nuevas necesidades del mercado de Millennials, se encuentran las siguientes: interactuar con potenciales inversores y clientes, a través de las redes sociales; ofrecer educación financiera en línea y celebrar reuniones virtuales entre asesor y cliente.
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